La gestión emocional en la empresa no es un tema nuevo. Llevamos ya más de 20 años leyendo, profundizando, intentando entender cómo se gestionan las emociones en el ámbito empresarial. Sin embargo, hoy sabemos que, para tener éxito, el bienestar no es una opción, tiene que estar integrado e influye directamente en el rendimiento.

Analicemos qué factores están implicados en esos dos ingredientes: el rendimiento y el bienestar.

El cerebro determina nuestras decisiones.

Las personas tenemos por lo menos dos yoes dentro de nosotros/as:

  • Un yoque responde de forma reflexiva, clara y equilibrada, desde la corteza prefrontal del cerebro. Nos ayuda en la toma de decisiones acertada, avanzando en los proyectos que tenemos entre manos, de forma racional y en las relaciones de los miembros de los equipos para generar confianza.
  • Otro yoque reacciona, desde la amígdala, de forma impulsiva, muchas veces de forma exagerada, a la defensiva. Nos impide a veces a conseguir el propósito que tenemos entre manos y daña las relaciones.

La amígdala es la encargada de coordinar las emociones. La corteza prefrontal regula las emociones y su influencia sobre el pensamiento y la memoria. A través de las emociones experimentamos sensaciones.

También sabemos que las emociones son efímeras (las provocan los acontecimientos), mientras que el estado de ánimo es estable. Por eso, la identidad pública se puede manipular para engañar durante un tiempo a las personas, pero el postureo en las emociones no funciona. Si miramos a los ojos a la persona, no se pueden disfrazar las emociones.

El antídoto para poder equilibrar la parte más reactiva y poder dar respuestas, es sin duda la gestión emocional óptima.

 

FUENTE: https://www.portafolio.com

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