El cierre contable es un proceso que las empresas deben realizar al final de cada período, por lo general el 31 de diciembre. Aunque resulte fácil, cada año deben tenerse en cuenta todas las novedades contables y tributarias y, especialmente este año, los efectos de la pandemia del COVID-19.

El cierre contable se realiza con el objetivo de reflejar razonablemente todas las partidas que hacen parte de un estado financiero a un corte determinado, incluyendo las provisiones fiscales para establecer el resultado –utilidad o pérdida–. Es decir, este proceso se realiza para cerrar las cuentas de resultados y reflejar su efecto en el patrimonio de la compañía.

Lo primero que las empresas deben hacer es verificar a cuál grupo pertenecen –1, 2 o 3–, porque las estimaciones, ajustes y proceso serán diferentes. Después de realizar todos los procedimientos necesarios, las entidades preparan y comunican los estados financieros a los tomadores de decisiones internos y externos. No obstante, si después de la elaboración de estos documentos, y antes de su aprobación, ocurren hechos económicos significativos, se debe evaluar si requieren un ajuste o solo revelar la situación.

FUENTE: ACTUALICESE.COM

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