Al momento de planificar la recuperación luego de la pandemia, los países deberían considerar la posibilidad de hacer frente a la desigualdad mediante la aplicación de sistemas tributarios más progresivos.

La directora adjunta del Departamento de Asuntos Fiscales del Fondo y experta en tributación, Victoria Perry, dijo a Noticias ONU que, al planificar la recuperación tras la pandemia, los países deberían considerar la posibilidad de hacer frente a la desigualdad mediante la aplicación de sistemas tributarios más progresivos.

“Esto significa que la tasa impositiva media aumenta, a la par que los ingresos. La cuantía de la carga fiscal para los más ricos es algo que debe decidir cada país, pero es ciertamente problemático cuando los tipos impositivos aplicados a las personas más acomodadas son más bajos que para las más pobres. También suele ocurrir que las personas en mejor situación económica, y que cuentan con acceso a asesoramiento fiscal y a cuestiones financieras más sofisticadas, se aprovechen mejor de las exenciones o los vacíos legales del sistema tributario que las personas que sólo dependen de los salarios. El cierre de esas opciones puede hacer que el sistema sea más equitativo y, según el país, puede resultar más eficaz que las reformas estructurales de los tipos impositivos”, explicó.

La creciente brecha entre ricos y pobres ya era motivo de preocupación antes de la pandemia de COVID-19. Si bien la desigualdad ha disminuido entre los países, y en algunos como China se han hecho enormes progresos en el aumento de los niveles de ingresos durante las últimas décadas, la desigualdad dentro de los países parece aumentar.

Para Perry y el Fondo, los impuestos sobre la renta de las personas físicas desempeñan un papel fundamental a la hora de determinar la progresividad del sistema fiscal.

Perry añade que otra opción para algunos países en desarrollo con problemas para recaudar y aplicar un impuesto sobre la renta de las personas físicas, es considerar la posibilidad de gravar las propiedades: “si bien los ingresos son relativamente fáciles de ocultar, las casas de lujo son muy visibles, y delimitar un tope libre de impuestos significa que los propietarios de casas más baratas pueden quedar exentos o liberados de pagarla”.

La desigualdad de ingresos difiere mucho entre países, pero los estudios demuestran que la creación de una sociedad más justa no consiste únicamente en redistribuir la riqueza, sino, como explica Perry, en aplicar medidas que ayuden a las personas a conseguir un trabajo sostenible y decente.

“La globalización ha afectado a todas las economías libres, pero los países que cuentan con sistemas eficaces de redistribución de impuestos y prestaciones sociales han podido evitar el aumento brusco de la desigualdad. Sin embargo, la redistribución por sí sola no es suficiente. Tiene que combinarse con un sinfín de otras medidas, como la recapacitación y los apoyos al empleo“. Por lo tanto, al pensar en equidad, es importante considerar ambos lados de la ecuación, no sólo los impuestos, sino también la forma en que se gasta el dinero para mejorar la vida.

Fuente: Noticias ONU.

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