Conforme a lo dicho por la Corte Suprema de Justicia, los independientes voluntarios a riesgos laborales que no realicen aportes a ARL, si sufren un accidente o enfermedad laboral no quedan desamparados, el sistema debe protegerlos.

Conoce, según esta entidad, quién respondería en ese caso.

Los independientes son quienes perciben ingresos sin estar vinculados laboralmente mediante un contrato de trabajo, ni ser servidores públicos; de igual forma, al tener alguno de estos vínculos perciben ingresos adicionales a su salario como independientes, conforme a lo establecido en el artículo 2.2.1.1.1.3 del Decreto 780 del 2016.

Cuando un independiente cuente con capacidad de pago, es decir, que tenga ingresos iguales o superiores a un (1) salario mínimo legal mensual vigente –smmlv–, tiene la obligación de realizar aportes a seguridad social integral (salud, pensión y riesgos laborales) con un ingreso base de cotización –IBC– del 40% de sus ingresos.

Aportes a riesgos laborales obligatorios y voluntarios

En riesgos laborales, la afiliación de los independientes, conforme a lo dispuesto en el numeral 1 del artículo 2 de la Ley 1562 del 2012es obligatoria cuando se encuentren vinculados mediante contrato de prestación de servicios superior a 30 días, así como los independientes que realicen actividades de alto riesgo (nivel IV y V).

Es decir, los independientes sin contrato o relación de prestación de servicios y con contratos de prestación de servicios inferiores a un (1) mes, que realicen actividades de riesgo I, II y III, son considerados afiliados voluntarios a riesgos laborales, sin que sean considerados excluidos del sistema, pues estos si lo desean pueden realizar sus aportes a una administradora de riesgos laborales –ARL– de su elección, conforme a lo manifestado en el literal b) del mencionado artículo 2 de la Ley 1562 de 2012.

Beneficios del sistema de riesgos laborales para los afiliados

El sistema de riesgos laborales se trata de un conjunto de entidades, normas y procedimientos destinados a prevenir, proteger y atender a los afiliados de los efectos y consecuencias derivadas de enfermedades y accidentes que puedan ocurrirles con ocasión o como consecuencia del trabajo que desarrollan, las cuales se determinan como de origen laboral.

Cuando se trate de una enfermedad o accidente laboral, dichos afiliados o asegurados tendrán acceso a una serie de prestaciones asistenciales y económicas encaminadas a la atención de la contingencia, las cuales serán reconocidas por la ARL.

Las prestaciones asistenciales se tratan de los servicios de salud que se requieran después del siniestro o enfermedad laboral; las prestaciones económicas, por su parte, brindan una serie de subsidios que reconoce el sistema de riesgos laborales al afiliado dependiendo de la severidad del evento que presente.

Las prestaciones económicas que reconoce el sistema son las incapacidades de origen laboral, indemnización por pérdida de capacidad laboral parcial permanente, pensión de invalidez y pensión de sobrevivencia, así como de auxilio funerario, todas estas reconocidas por la ARL cuando la enfermedad o el accidente sean de origen laboral.

Es de anotar que cuando la enfermedad o accidente devenga de una causa o con ocasión a un evento diferente a una situación laboral, las prestaciones, tanto asistenciales como económicas, serán reconocidas por las EPS y el sistema general de pensiones.

 

Fuente: actualícese.com

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